Por: Gabriel Preciado
Para trabajar con la información deportiva, se requiere, en ocasiones, compartir los acontecimientos y sucesos más relevantes con equipos de trabajo de más de dos personas. Internet proporciona para este propósito una excelente técnica:
los grupos de noticias.
Los grupos de noticias son un boletín electrónico
distribuido que permite la lectura y el envío de mensajes a grupos sobre miles
de temas distintos. Este sistema de mensajería permite obtener información,
realizar preguntas, intercambiar imágenes, etc., a un gran número de personas.
Los grupos de noticias residen en servidores distribuidos en
todo el mundo que periódicamente se intercambian mensajes. El usuario se
conecta al servidor más cercano, lee las noticias y envía las respuestas,
realiza preguntas, etc., y así sucesivamente. El administrador distribuye cada
nuevo mensaje al siguiente servidor, por lo que hay un cierto retraso. El
administrador del servidor puede decidir si envía el mensaje tan sólo a un
determinado subconjunto de la jerarquía global.
Sus principales desventajas: ya que los grupos de noticias
se leen en todo el mundo, el principal problema lo constituyen los mensajes sin
relación con el tema que producen en ocasiones grupos de noticias muy ruidosos
y difíciles de leer; sí, como cuando acabas de publicar en tu muro de Facebook
una nota super interesante sobre Messi y Cristiano Ronaldo, y tus tías hacen 87
comentarios en ésta sobre lo guapo que te ves en tu foto de perfil y lo mucho
que te pareces a tus papás... y claro, con sus respectivas imágenes de Piolín.
En los grupos de noticias se generan continuas peticiones de
ayuda, anuncios o cosas por el estilo. Responder o no a las peticiones se vuelve un
problema ético. Esto ha provocado que los grupos de noticias sean moderados,
es decir, puede elegirse un responsable que reciba primero todos los mensajes,
y seleccione aquéllos apropiados para su redistribución dentro del grupo de
noticias. Ésta parece ser una buena solución para el problema de mensajes
extemporáneos; sin embargo, la elección de un responsable es delicada, ya que
debe ser una persona de confianza, reconocida y aceptada por las persinas que
acceden al grupo.
En conclusión, estamos ante una herramienta importante, pero frágil, que de
no ser llevada con responsabilidad, se puede desvirtuar totalmente.
FUENTES:
FERRER-ROCA, O. (2001). Telemedicina. Madrid. Ed. Panamericana.




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