Cuando se le cuestiona a
la afición cruzazulina la razón de la escasez de títulos a lo largo de casi 20
años, la respuesta más frecuente es: “La mala gestión de la directiva a la hora
de traer refuerzos extranjeros”. En la institución celeste la persona encargada
de buscar piezas que encajen perfectamente en el engranaje de la máquina, ocupa
el puesto de “Director Deportivo” en conjunto con el Director Técnico en
puesto. Es entonces el DD la fuente de información a la que el presidente del
equipo le confía el presupuesto de la temporada y el principal responsable de
los malos pasajes que ha vivido el Cruz Azul.
Según una investigación
de AS México, “son 85 los extranjeros que han pasado por Cruz Azul desde su
último campeonato”; en un lapso de casi 40 temporadas. Si a la afición se le
pregunta ¿Quiénes han sido los más destacados? Entre las respuestas resaltaran,
sin titubear, solo 4 nombres: César “el chelito” Delgado, que tras haberse
consolidado como máxima figura del cuadro mexicano partió al Lyon de Francia;
Emmanuel “El tito” Villa, último campeón goleador que ha formado parte de las
filas cementeras, Luis Amaranto Perea, llegado del Atlético de Madrid y quien rápidamente
se convirtió en el capitán de la institución e inclusive disputó una final de
liga con el equipo y Christian “el Chaco” Giménez, el “último ídolo” de la
afición. Posteriormente vendrán nombres como Roque Santa Cruz, Alemao, Maranhao
o Maximiliano Biancucci, que son recordados por su desastroso paso por la
institución.
Lo cierto es que, al
menos, 70 extranjeros de los 85 que menciona AS, son imposibles de recordar
para la hinchada capitalina, millones de dólares invertidos en un fracaso que
de a poco se consuma y que voltea de reojo y coqueteo con el descenso. En Cruz
Azul lo imposible se ha vuelto posible y cuanto tu fuente principal de
información falla, el resultado va más allá del fracaso, superando incluso, los
límites de la imaginación.


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